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Cómo reducir las muletillas al hablar para tener una buena conversación

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21/08/2020

Las muletillas son palabras o frases cortas (eh, este, bueno, o sea, etc.) que se utilizan de forma repetitiva, al inicio de una oración, al final de ella, o para conectar ideas. Es muy probable que alguna vez hayamos tenido alguna sin notarlo.

Como su nombre lo sugiere, estas palabras sirven de apoyo, muleta o bastón cuando no podemos expresar una idea completamente, o queremos añadir énfasis. A nivel gramatical se les conoce como marcadores discursivos pero al ser tan cambiantes de acuerdo a cada cultura, normalmente no se les estudia. 

Y si bien es cierto el uso de algunas muletillas forma parte del lenguaje natural, cuando estas son recurrentes se vuelven notorias ante las demás personas y pueden provocarnos problemas de comunicación. Por ello es necesario detectarlas y practicar para evitar el uso.

Por qué utilizamos muletillas

Nuestro lenguaje se forma básicamente por hábitos y costumbres. El uso de cierto grupo de expresiones se convierte en parte de nuestra identidad, ya sea de forma permanente o pasajera. 

Así es como muchas palabras o frases se nos pegan de un familiar, amigo o compañero de trabajo con el que hablamos a menudo. Ocurre lo mismo con las muletillas. Estos apoyos al momento de hablar se vuelven tan cotidianos que no nos damos cuenta que los usamos.  

En otras ocasiones, las muletillas aparecen por ansiedad o nerviosismo. Antes de una reunión importante o una presentación, la presión que todo salga bien podría hacer que las palabras no fluyan normalmente y por ello sea necesario apoyarse en frases repetitivas.

Incluso, cuando la falta de confianza y el miedo a hablar en público se hacen constantes, además de las muletillas se pueden desarrollar también tics o tartamudeos. Es lo que se conoce como pánico escénico y en ciertos casos es necesaria una terapia psicológica para superarlo. 

Qué efecto tienen en quien nos escucha

Cuando repetimos la misma palabra una y otra vez lo primero que puede percibir el público es el poco dominio del lenguaje. Si las muletillas resultan excesivas en un discurso denotan nerviosismo, falta de seguridad o que no manejamos en su totalidad el tema del que estamos hablando.

A nivel de comunicación genera un ruido, una distracción en el oyente que al identificar la falencia pondrá su atención en ella y perderá el foco en el asunto tratado. Así, el mensaje no llegará correctamente y no podremos generar una conexión con nuestros oyentes.

En suma, un abuso de las muletillas puede restarnos credibilidad y perjudicar nuestra imagen ante quien nos escuche, ya sea una audiencia numerosa o una conversación de dos.

Consejos para evitar el uso de muletillas

 

  • Identifica el problema. Muchas veces no somos conscientes de que repetimos palabras o expresiones. Para saber si esto te ocurre puedes pedirle a un familiar o amigo de confianza que ponga atención cuando hablas y detecte tus muletillas.
  • Graba tu voz. Otra opción es practicar con mensajes de voz. Grábate y analiza tú mismo cuáles y en qué momentos te trabas o te apoyas en una palabra particular. Así podrás trabajar en corregirlo.
  • Practica tu modulación. Cuando te enfocas más en cómo pronuncias y articulas las palabras hay menos opción a que sueltes una muletillas pues estas salen usualmente cuando hablas en ‘modo automático’.
  • Haz una pausa. En varios casos, las muletillas se dicen en los momentos donde bien podría ir una pausa. Practica pausando tus oraciones y verás que de este modo también se añade más énfasis a tus ideas, al mismo tiempo que le das tiempo a tu interlocutor de procesar lo que vas diciendo.

 

 

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