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8 consejos para ser madre y profesional exitosa a la vez

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El reto más fuerte para muchas madres, es retomar sus vidas profesionales. Desapegarse un poco de los hijos y responsabilidades hogareñas, para asumir el rol de profesionista, empresaria o emprendedora. Es un paso bastante enorme. 

Hasta cierto punto, puedes sentir que no cumples a cabalidad ambas funciones. Bien sea porque falla la niñera y debes pedir permisos en el trabajo; o porque tu agenda en ocasiones choca con momentos importantes en la vida de tus hijos.

Sin embargo, estamos en pleno siglo XXI. Ambientes laborales flexibles, herramientas digitales y una buena organización son suficientes para equilibrar ambos lados de tu vida. Es una ventaja que no tenían las abuelas de antaño, pero que puedes aprovechar ahora.

¿Cómo? Te damos 8 consejos que definitivamente funcionan.

Organízate y establece metas realistas

El primer paso es organizar tus tiempos y fijar objetivos que realmente puedas cumplir. Esto implica no asumir más de lo que puedes resolver.

Evidentemente, en la maternidad las cosas se salen de control fácilmente. Pero en tu trabajo, no. Cuando definas tus tareas, procura cumplirlas en tiempos determinados. No permitas que se acumule el trabajo, tampoco lo lleves a casa. Cumple tus responsabilidades en el momento oportuno y no aceptes más de lo que puedes hacer.

Mientras tanto, en casa, controla lo que puede controlarse. Y no pierdas los estribos en momentos de caos. Como madre siempre debes considerar un margen de desastre e intentar estar preparada para ello. 

El truco aquí es alterarte lo menos posible. La clave para un buen rendimiento es tener mucha inteligencia emocional.

No te sobreexijas, pon límites

Todos los libros de psicología y autoayuda aconsejan lo mismo: establece límites.

Seguro crees que puedes con todo, pero no es así. Eres un ser humano, vives días de 24 horas. Es más fácil ser exitosa por cumplir cabalmente con tus tareas, que aceptando más de lo que puedes cumplir. 

Evita lo posible quedarle mal a tus jefes o socios. La honestidad y comunicación es fundamental para ser una profesional exitosa.

Y aunque sabemos que es difícil, en casa intenta reservar tiempos para ti. Puede ser una ducha larga o ver televisión por 20 minutos. No sobreexigirse implica no comprometer esos cortos momentos de descanso.

Destina tiempo para tu familia

No te quedes más tiempo del necesario en tu trabajo ni comprometas tus días libres. Ese tiempo, dedícalo a tu familia. 

Cuando sepas de antemano que hay fechas importantes para tus hijos, procura anotarlo en tu agenda  y reorganizar tus otras actividades. De modo que puedas cubrir tus responsabilidades antes de la fecha exigida. 

Piérdele el miedo a decir NO

Es normal tener muchas veces miedo a decir que no, y sentir que debemos complacer a todo lo que nos pide, pero debes recordar que no tiene nada de malo ponerte a tí misma y a tus necesidades en primer lugar. Sé honestar contigo misma y con los demás, y si realmente no puedes hacer algo, es mejor ser honesta al respecto. Y esto aplica para todo. En el trabajo, en casa, con tu pareja, con tu familia e incluso con tus amigos. Decir “no” es saludable. 

No puedo asumir esa responsabilidad extra en la oficina

No puedo asumir todas las tareas de la casa

No puedo hacer tal cosa

No puedo ayudarte con esa otra cosa

Por supuesto, hay notables excepciones. Hay circunstancias que ameritan decir “si”. Pero hay que aprender a distinguir cuáles valen realmente la pena. 

Tu pareja debe ser un apoyo

Este consejo debería estar implícito cuando tienes una relación de pareja, pero tristemente no es así.

La idea es compartir responsabilidades, dividir las cuestiones inherentes a los niños. Tu como madre no tienes que hacerlo todo sola. Y él como padre está en la obligación de apoyarte. Todo siempre en justa medida para ambas partes. 

La vida profesional de ambos es igual de importante. Y la paternidad requiere esfuerzo de los dos. Es un trabajo en equipo.

Haz un plan B

¿Tienes un compromiso de trabajo y necesitaste los servicios de una niñera? Ten un plan B por si ella no llega.

¿Tu pareja prometió buscar a los niños al colegio porque tienes un reunión importante? Contacta una segunda opción en caso de emergencia (otro familiar, por ejemplo).

Tener un plan B es por mucho la mejor estrategia para no enloquecer en horario de trabajo. Evidentemente no puedes preveerlo todo, pero seguro si la mayoría de las cosas. Recuerda la ley de Murphy: si algo puede salir mal, saldrá mal.

Madre prevenida, vale por dos.

Aprovecha la tecnología

Lo mejor del siglo XXI, es la tecnología. Este consejo no aplica para todas las profesiones, pero si trabajas en oficina, existen muchísimas herramientas digitales para cumplir con tus responsabilidades desde casa.

¿Tienes una reunión y no pudiste ir porque tu hijo se enfermó? Propón hacerla por videollamada.

¿Tienes que entregar un reporte a media mañana? Utiliza Google Drive para coordinar con tu equipo de trabajo.

Para casi todas las dificultades técnicas que pueden surgir, hay una solución tecnológica. No te centres en el problema, busca soluciones.

Busca comunidades de mujeres emprendedoras

Y finalmente, pero más importante, inspírate. Ser madre y profesional a la vez es agotador y difícil. No todos los días son buenos y no siempre es fácil conseguir a personas que puedan entenderte. 

Sin embargo, en internet existen muchísimas comunidades de mujeres emprendedoras que comparten sus experiencias y dan buenos consejos para facilitar ciertos aspectos del día a día. 

Tener con quien conversar, aligera la carga y reanima. Únete a esas comunidades y no te dejes decaer.

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