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10 señales de que eres workaholic y cómo manejarlo

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07/08/20

En la mayoría de los casos, el miedo a perder el trabajo, el ritmo acelerado de vida o los problemas personales suelen ser los que terminan provocando que una persona se sumerja casi exclusivamente en su actividad laboral, lo que puede conllevar a dejar de lado otros aspectos de su vida. Por eso, te decimos cuáles son las 10 señales de que eres workaholic y cómo manejarlo.

10 señales de que eres workaholic y cómo manejarlo 

A diferencia de otras adicciones, la adición al trabajo no se percibe como algo tan negativo, ya que trabajar en exceso se puede traducir a mayor productividad. Sin embargo, los psicólogos advierten que este tipo de adicción genera conflictos entre los trabajadores y dentro de una empresa; además de ser perjudicial para la salud de quien la padece. Para identificar el problema, debes reconocer las siguiente señales.

1. Empiezas a trabajar muy temprano y terminas muy tarde.

Si vas a la oficina, llegas mucho antes del horario laboral y te vas cuando ya no queda nadie. En esta coyuntura de aislamiento social, muchas empresas han recurrido al home office, con lo cual puede que trabajes un poco más de horas sin darte cuenta. Es probable que, a este punto, el estrés sea parte de tu estado emocional natural, lo cual puede tener serias consecuencias para tu salud.

2. Estás conectado/a las 24 horas del día.

Siempre estás disponible si se trata de trabajo, a cualquier día y a cualquier hora. Estás pendiente de tu teléfono y de estar en un lugar con acceso a Internet.

3. No te tomas un descanso.

Postergas tus vacaciones o te cuesta tomarlas. Prefieres estar conectado/a todo el tiempo y mantenerte pendiente de tus responsabilidades laborales.

4. Siempre le das prioridad a tu trabajo.

Sueles usar como excusa tus obligaciones laborales para no asistir a reuniones familiares o con tus amigos. Priorizas tu trabajo y dejas de lado tus relaciones personales.

5. Necesitas corroborar todo por ti mismo/a.

Crees que si no estás al tanto de todo, pueden salir mal las cosas.

6. Te es casi imposible delegar tareas.

Prefieres encargarte de todo tú solo/a, lo que puede llevar a hábitos poco saludables como alimentarte mal o, incluso, a saltarte comidas. La buena noticia es que aprender a delegar es muy sencillo. No quiere decir que vayas a perder el control de tu área de trabajo. Por el contrario, es una forma de darles más responsabilidades y oportunidades a tus subordinados para demostrarte que son capaces de hacer las cosas bien.

7. Dejas de lado tu vida social.

Ha pasado muchísimo tiempo desde que saliste a pasar el rato con tus amigos o familiares. Te la pasas en la oficina todo el día y, si no estas ahí, estás en casa trabajando en algo pendiente. Trata de balancear el trabajo con tu vida personal. Planea con tus amigos una salida y comprométete a relajarte sin pensar en el trabajo.

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8. Casi no pasas tiempo con tu pareja.

Prefieres estar solo/a para no desconcentrarte e, incluso, puede que te lleves el trabajo a la cama antes de acostarte. Esto puede afectar la vida en pareja, por lo que debes encontrar un balance entre lo laboral, social y sentimental.

9. No tienes amigos en el trabajo.

No te das el tiempo para socializar, por lo que es probable que no tengas muchos amigos dentro del trabajo.

10. No sabes decir “no”.

Jamás le dices “no” al trabajo. Si tu jefe te pide algo, lo vas a hacer sin pensarlo dos veces. No importa si tienes trabajo acumulado. Aunque parezca positivo, no debes exigirte más de lo que física o mentalmente puedes realizar. 

Recuerda que tu salud debe ser tu prioridad. Para ser un buen trabajador o trabajadora no tienes que sacrificar todas las otras áreas de tu vida. El balance es la clave. Si crees que tienes problemas de adicción al trabajo, acude a un especialista.

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