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Hacer demasiado ejercicio aeróbico te puede impedir quemar grasa

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Estás siguiendo un régimen nutricional saludable, haces 2 horas de cardio en el gimnasio y tomas 3 litros de agua al día, pero nada funciona como antes. Si es así, puede que te hayas estancado, y la razón puede ser uno de los errores más comunes: le estás dando demasiada prioridad al trabajo aeróbico.

¿Por qué nos estancamos?

Existe una situación a partir de la cual nuestro organismo entra en una situación de extrema demanda y se activa un mecanismo de defensa que protege a la grasa. Cuando esto sucede, se comienza a catabolizar la masa muscular, baja el ritmo metabólico y disminuye nuestro rendimiento. Esta es la razón por la que te has estancado.

El ejercicio cardiovascular de baja-media intensidad es el que se suele recomendar para la pérdida de peso. Sin embargo, se ha demostrado que no es tan importante el hecho de quemar una determinada cantidad de calorías durante el ejercicio, sino mantener el metabolismo activo aun después de haberlo realizado.

Hacer demasiado ejercicio aeróbico te puede impedir quemar grasa

¿Cómo desestancarnos?

No tienes que pasarte 20 horas semanales haciendo ejercicio cardiovascular. Con 4 ó 6 horas (a la semana) es suficiente para lograr tu objetivo, pero debes complementarlo con ejercicio anaeróbico (entrenamiento de fuerza) y de alta intensidad.

El entrenamiento de alta intensidad por intervalos (o también denominado HIIT, por sus siglas en inglés) puede ayudarte a quemar grasa de manera más eficiente, ya que requiere menos tiempo para llevarlo a cabo y es más intenso. Si no quieres dejar la trotadora por el HIIT, puedes alternar un minuto a baja intensidad (trote) con otro minuto a intensidad máxima (correr a velocidad). Esta estrategia de aumentar y disminuir la velocidad hará que tu quema de grasas sea óptima, al mismo tiempo que te dejará quemando calorías, incluso después de terminado el ejercicio.

Lo mismo pasa con el entrenamiento de fuerza. Si deseas mejorar tu rendimiento y quema de grasa, no aumentes los ejercicios aeróbicos, mejor incluye un programa de fuerza. Está comprobado que los resultados son siempre más positivos al combinar la fuerza con el trabajo cardiovascular.

Tanto si tu objetivo es ganar músculo como perder grasa, empieza por el trabajo anaeróbico y termina con el aeróbico. Es decir, inicia con trabajos de fuerza y luego vas para la zona de cardio.

¿Por qué incluir un programa de fuerza?

  1. En las pesas usarás todo el glucógeno almacenado en tu cuerpo y conseguirás tener mayor fuerza que si empiezas por el cardio. Si haces tu sesión de pesas antes, conseguirás un vaciado mayor de los depósitos de glucógeno y llegarás al ejercicio cardiovascular para quemar las reservas de grasa.
  2. Evitarás la pérdida del tejido muscular y tu rendimiento deportivo será mayor, soportando mejor y durante más tiempo los entrenamientos cardiovasculares.
  3. Conseguirás un consumo calórico post ejercicio muy significativo debido a la mayor demanda metabólica de una masa muscular activa. Quemarás más calorías estando en reposo.

En conclusión, la próxima vez que hagas ejercicio empieza por calentar unos 15 minutos y luego opta por el trabajo de fuerza con mancuernas, máquinas (si estás en el gimnasio), pesos libres, etc. Con 2 ó 3 veces por semana es suficiente. También puedes elegir una clase de funcional, donde se trabaja bastante intenso y en corto tiempo (HIIT). Para finalizar tu entrenamiento, métele una sesión de cardio de no más de media hora. Puedes trotar, hacer spinning, remo, elíptica, cualquier ejercicio cardiovascular.

https://www.sportlife.es/entrenar/fitness/articulo/hacer-demasiado-trabajo-aerobico-el-error-que-te-impide-quemar-grasa

https://as.com/deporteyvida/2017/06/18/portada/1497781811_547149.html

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