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Probablemente no sabías todo lo que pasa en tu cuerpo cuando tienes sexo

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Tener sexo es un complejo aunque instintivo proceso. Cuando estamos excitados o en pleno acto sexual, nuestro cuerpo y mente se encuentran trabajando a mil por hora para que la experiencia sea lo más placentera posible. Por supuesto, nadie se detiene a pensar en cuánta sangre o saliva estamos produciendo en ese preciso instante, y tampoco deberíamos pues arruinaría el momento. 

El cuerpo actúa de esta manera por instinto y lo hace para que sea algo placentero y para favorecer a la reproducción. Pero aun así es bueno saber cuáles son las cinco etapas del ciclo de respuesta sexual. Conocerlas y entender cómo responde nuestro cuerpo o el de nuestra pareja podría ayudarnos a mejorar esos momentos de intimidad. 

Fase 1: Deseo

Muchos de los expertos que trabajan con este tema no consideran el deseo como una verdadera etapa del ciclo, pero para muchos otros es de extrema importancia. Ya sea porque nuestro instinto animal repentinamente nos inspira a arrancarle la ropa a dicha persona al calor del momento o porque empezamos a responder a las caricias en los lugares indicados, cuando sentimos ese deseo es cuando nuestro cuerpo y mente empiezan a prepararse para lo que está por venir.

Fase 2: Excitación

Aquí, tu cuerpo está respondiendo al deseo o al estímulo por parte de tu compañero. Tu ritmo cardiaco y presión sanguínea suben. Esto provoca que tu vagina comience con la lubricación y que tu clítoris, la estrella de la función, empiece a estimularse. Tus pezones se vuelven más sensibles así como otras partes de tu cuerpo. Lo que antes podía provocarte comezón o ser molesto ahora podría causarte una sensación placentera, por lo cual es recomendable permitir que tu pareja explore y experimente con tu cuerpo.

Fase 3: Meseta (o Plateau)

Puede sonar aburrido, pero es todo lo contrario. El estímulo sexual se vuelve prolongado y más intenso. El cerebro apaga por completo la parte que causa ansiedad y se deja llevar. Tus niveles de dopamina se incrementan y esto hace que la sangre vaya a los lugares que más lo necesitan para generar placer, así como darte la energía que necesitas para durar más tiempo. Las contracciones de tus músculos se convierten en espasmos y tu clítoris está más sensible que nunca.

Fase 4: Orgasmo

Esta fase dura solo unos segundos, pero es la más intensa. Tu cuerpo se descontrola de la mejor manera posible. Tu respiración, ritmo cardiaco y presión sanguínea están en su punto máximo. Tus músculos están convulsionando de manera rítmica, en especial los de la zona pélvica. Toda la tensión sexual es liberada y una increíble satisfacción se apodera de ti.

Fase 5: Resolución

Culminó el acto sexual. Lentamente tu cuerpo va regresando a su nivel de funcionamiento normal y todo vuelve a su tamaño habitual. El cérvix se mantiene abierto por otros 20 o 30 minutos para ayudar al semen a ingresar al útero. Tu respiración poco a poco se calma y puedes relajarte. Los hombres pasan al periodo refractario, durante el cual no pueden experimentar otro orgasmo hasta que se hayan recuperado. Este no es el caso en las mujeres, por lo cual pueden experimentar orgasmos múltiples sin necesidad de un descanso.


Así que ya sabes todo lo que sucede en el cuerpo cuando tenemos relaciones sexuales. Cuando termina, puedes echarte a descansar y caer profundamente dormida, o darle a tu pareja unos minutos para recuperarse y volver a experimentarlo todo, una y otra vez.

Fuente: Self

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