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La ciencia te explica por qué la buena onda se contagia

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Ceder el asiento en el bus, avisarle a un extraño que ha olvidado su celular o dar el pase a un peatón son buenas acciones que le alegran el día a cualquiera. ¿Por qué hay días que estás más dispuesto a realizar buenas acciones y otros que las haces de mala gana? Sin duda no siempre quieres levantarte de tu asiento y viajar parado. 

Científicos han estudiado los motivos que impulsan a las personas a ser buenas con los demás. Seguro los resultados te sorprendan. Ver a alguien haciendo una buena acción puede ocasionar un efecto en cadena.

Durante muchísimos años los filósofos han reflexionado sobre qué hace a una persona buena y feliz. Quizá las respuestas que estaban buscando ya se encuentran cerca de ser respondidas. Está en nuestro ADN la capacidad de ser bondadosos con los demás y construir una sociedad solidaria. A continuación veremos una investigación que ha intentado resolver uno de los misterios más grandes de la humanidad: ¿Somos buenos o malos?

El experimento

Los “experimentos sociales” se han puesto de moda en Youtube. No te confundas, no es lo mismo un experimento para un video que uno hecho por científicos de verdad. Un grupo de psicólogos de la Universidad de Stanford decidió ver si de verdad la bondad o las buenas acciones se podían propagar como un virus.

Altruismo a prueba

A un grupo de personas se les entregó un pago por participar en el estudio. Después, se les dio la posibilidad de donar una cantidad del dinero de su pago a una institución de beneficencia. Los resultados fueron increíbles. Cuando se les decía que los otros participantes habían donado más, ellos hacían lo mismo. Por otro lado, cuando se les decían que, por lo general, los otros participantes donaban poco, ellos también donaban menos. ¿El efecto de seguir a la manada? Podría decirse que sí. Los investigadores buscaron ir más allá para descubrir si la bondad en verdad calaba en los corazones de las personas o solo era una simple imitación.

Otra vez los resultados no dejaron de sorprender. Resulta que las personas que se enteraron que su entorno social era más bondadoso presentaba gestos más amigables, empáticos y solidarios. Jamil Zaki, uno de los investigadores señala: “cuando las personas se enteran de que otros actúan amablemente pueden llegar a apreciar más la bondad ellos mismos”.

Un largo camino por recorrer

Este primer acercamiento es aún muy superficial para concluir algo definitivo. Sin embargo, es increíble saber que ser parte de un ambiente donde las personas son más buenas te impulsa a ser bueno también. Un efecto bola de nieve de bondad. ¿Por qué no intentas ser más amable con los demás para ver si tu entorno cambia?

Fuente: Scientific American

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