3 libros de la literatura clásica que todo niño debería leer

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Hoy en día, muchos niños crecen con los ojos pegados a una pantalla, ya sea del celular, el tablet, la computadora o la televisión. Con eso, sin embargo, se pierden de los increíbles mundos de la literatura, historias que estimulan su imaginación mucho más de lo que una serie o un juego de video probablemente pueda hacer. Por suerte, algunos libros, como la saga de Harry Potter, han devuelto a los niños la emoción de la lectura. Aprovéchalo y acerca a tus hijos a las maravillas de la literatura clásica, imprescindibles y emocionantes para cualquier niño, hace cincuenta años u hoy. Aquí te dejamos 3 sugerencias.

Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain

Obra maestra de Mark Twain, cuenta la historia de "Huck" Finn, el mejor amigo de Tom Sawyer, también protagonista de otra de las novelas de Twain. Cuenta sus aventuras con un esclavo prófugo, Jim, por el río Misisipi a fines del siglo XIX. Una excelente manera de que los niños aprendan sobre la empatía y el racismo. Imprescindible. 

El Principito, de Antoine de Sait-Exupery

Se trata del cuarto libro más traducido del mundo y fue votado como el mejor libro del siglo XX en Francia. Se trata de un cuento poético que, junto con las bellísimas acuarelas de su autor, nos transporta a un mundo de fantasía que reflexiona sobre la extrañeza del mundo adulto. Un libro para grandes, para niños y para releer toda la vida. 

El libro de la selva, de Rudyard Kipling

Este libro clásico reúne varias historias en las que animales brindan lecciones morales sobre la vida. Probablemente te suene familiar gracias a la película de Disney, El libro de la selva. Aun así, el libro tiene muchísimo que ofrecer, incluyendo para aquellos que ya vieron la cinta animada. 

Por : Estar Bien

"Una vida llena de bienestar, es una vida sana y feliz y eso es, sin duda, una vida mucho más fácil." Somos una iniciativa de RIMAC que apuesta por esa convicción y quiere compartirla con todos los peruanos. Porque estamos convencidos que en la vorágine de la vida diaria, no hay nada más importante que bajar un poco la velocidad, aprender a escuchar al cuerpo, al corazón y a la gente que nos rodea; para encontrar ese bienestar que todos buscamos.

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