Modelo que perdió la mitad de mandíbula por el cáncer posa por primera vez

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A sus 25 años, la modelo canadiense Elizaveta Bulokhova puede decir que su poco tiempo en este mundo ha acumulado más experiencias y aprendizajes que el de varias personas juntas a lo largo de toda una vida.

Acostumbrada a una vida recargada y ajetreada como modelo para sesiones fotográficas, Elizaveta no le prestó mucha atención a un bulto que sintió en su mandíbula hace poco más de un año. Pensó que tal vez se trataba de un dolor de muela y no le prestó mucha atención.  El dentista sugirió postergar los raxos X para el segundo trimestre de su embarazo.

Meses después cuando el dolor aumentó, la modelo tenía un osteosarcoma en su mandíbula, un agresivo tipo de cáncer al hueso. Los rayos X que no le pudieron hacer antes tal vez hubieran podido revelar a tiempo este problema. El pronóstico no era nada bueno: había que operar de inmediato.

De ese modo, Elizaveta se sometió a un procedimiento quirúrgico de más de 16 horas en las que un grupo de experimentados ciruganos tuvieron que extraer alrededor del 95% de su mandibula y reemplazar huezo, músculo, tejido y piel con injertos de otras partes de su cuerpo. Era una cirugía de altísimo riesgo y sobrevivió.

Pero los problemas aún estaban lejos de terminar. El tratamiento post operatorio supuso tener la boca completamente cerrada durante diez semanas, en los que no pudo comer, hablar ni desplazarse por sí misma. Se alimentaba por una sonda nasal y fue necesario hacerle una traqueostomía para que pudiese respirar. 

En paralelo, los médicos le informaron que era necesario detener el embarazo, pues había que empezar con el tratamiento de quimioterapia cuanto antes. Parecía que todos los posibles escenarios se habían alineado ante los ojos de esta joven modelo.

Sin embargo, complicaciones con la cirugía hicieron que se postergue el inicio de la quimioterapia y Elizaveta continuó con el embarazo. Así, a las 28 semanas, los médicos lograron traer al mundo al bebé de Elizaveta con tan solo 28 semanas. Ambos fueron separados durante las primeras semanas. Mientras Elizaveta recibía su tratamiento de quimio, el bebe era monitoreado en una incubadora.

Hoy, más de un año después del tratamiento, la recuperación de Elizaveta ha sido fenomenal. Su esposo y su bebe están a su lado y aunque ya no se dedica al modelaje profesional y aún le queda por recorrer camino hacia la recuperación plena, un fotógrafo amigo sugirió hacer una sesión de fotos profesional, a lo que la modelo no se negó.

"Es una manera de reencontrarme con quien era, pero aceptándome como soy ahora",ha declarado para Vice la modelo canadiense. 

Estas fotos reflejan la fortaleza, el coraje y la decisión de una joven para sobreponerse a la adversidad de una enfermedad tan dolorosa y devastadora y abrazar una nueva oportunidad ante la vida, junto a un nuevo equipo que la acompaña.

Strike a pose: Elizaveta, pictured before her diagnosis, has been modeling for many years

Shocking diagnosis: Elizaveta Bulokhova (pictured), from Ontario, Canada, was only 24-years-old and pregnant with her son Valentin when she learned she had osteosarcoma in her jawbone

Miracle baby: The model, who is pictured with her son, was told that she would have to terminate the pregnancy, but delays following her surgery allowed her to deliver him via cesarean section 10 weeks early 

Transformational art: Manolo said Elizaveta's photos show how fragile and beautiful we are as humans Fulfilling career: The new mom, who worked as a fashion model for seven years, said it is the one thing she loves to do the most Mother and son: Elizaveta recalled telling herself that she would accept whatever the universe had in store for her Beautiful couple: Elizaveta and Roman shared a tender kiss for one of the heart-warming family photos

Por : Estar Bien

"Una vida llena de bienestar, es una vida sana y feliz y eso es, sin duda, una vida mucho más fácil." Somos una iniciativa de RIMAC que apuesta por esa convicción y quiere compartirla con todos los peruanos. Porque estamos convencidos que en la vorágine de la vida diaria, no hay nada más importante que bajar un poco la velocidad, aprender a escuchar al cuerpo, al corazón y a la gente que nos rodea; para encontrar ese bienestar que todos buscamos.

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