Lo dice la ciencia: tu estrés altera los genes de tus hijos. Esto es lo que puedes hacer.

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El estrés puede estar afectando tu salud, tu desempeño profesional, tu relación de pareja. Pero también puedes estar transfiriéndoselo a tus hijos de manera inadvertida. Y el efecto de este en la salud de cuerpos y mentes aún en desarrollo puede ser particularmente pernicioso.

Recientes hallazgos científicos demuestran que el impacto puede darse en el propio desarrollo psicológico del niño, así como incluso alterar sus propios genes. Es decir, la huella de tu estrés permanecerá en ellos durante mucho más tiempo de lo que dure tu momento de ansiedad. Esto es sobre todo cierto en los niños que, durante sus primeros años de vida, se enfrentan a situaciones de estrés y ansiedad en casa. Ante ello, es importante tomar medidas preventivas, pues estas situaciones tienen solución si existe la voluntad de enmienda correctamente encaminada. Tu estrés no tiene por qué hacerte daño a ti y a tus hijos.

1. Busca ayuda

Si las labores domésticas y de crianza sumadas al tráfago de la cotidianidad te están asfixiando, es hora de reconocer que necesitas refuerzos. Prueba con un familiar cercano y de confianza, un amigo  o -si tus medios te lo permiten- contrata a alguien que te ayude por horas con los cuidados de los chicos. Organízate con tu pareja y si ambos distribuyen sus tiempos de esa manera, el tiempo de calidad que podrán pasar con sus hijos será más valioso.

2. Ordena tus tiempos y los de tus hijos de manera realista

Un adecuado manejo del tiempo es decisivo para una buena crianza. Desde el establecimiento de horarios para comer y dormir, hasta la rutina del colegio, actividades extracurriculares y la tarea para la casa. Y ello debes dirigirlo y supervisarlo mientras tú también tienes una rutina aún más cargada y demandante. 

Es ese el momento en el que deberías hacer un balance. ¿Realmente te alcanza el tiempo para hacer todo aquello para lo que tú y tus hijos están comprometidos? Si honestamente sientes que estás desbordada, tal vez es momento de cortar o reducir el tiempo que se invierten en aquellas actividades que tienen el menor retorno de satisfacción o bienestar versus el tiempo, la energía y el dinero que demandan.

3. Intenta desconectarte los fines de semana

En la práctica tal vez suena más idealista que otra cosa. Pero considera esto: vives con el tiempo realmente ajustado y tienes la suerte de no trabajar sábados y domingos: ¿realmente quieres invertir parte de ese tiempo que puedes dedicar a tu casa, tus hijos, tu pareja o tu propio bienestar en estar chequeando el Facebook cada quince minutos? Tal vez te convenga intentar un 'detox' extremo al comienzo: apaga el celular desde el viernes en la noche hasta el lunes por la mañana. Para emergencias, dale el número del teléfono de casa a personas de confianza y ya no tendrás excusa para no hacerlo. Tal vez con el tiempo logres disciplinarte de manera tal que puedas tener el teléfono y usarlo sin que sea un factor alienante y de estrés en tu propia casa.

Fuente: MindBodyGreen 

Por : Estar Bien

"Una vida llena de bienestar, es una vida sana y feliz y eso es, sin duda, una vida mucho más fácil." Somos una iniciativa de RIMAC que apuesta por esa convicción y quiere compartirla con todos los peruanos. Porque estamos convencidos que en la vorágine de la vida diaria, no hay nada más importante que bajar un poco la velocidad, aprender a escuchar al cuerpo, al corazón y a la gente que nos rodea; para encontrar ese bienestar que todos buscamos.

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