Esta instructora usa el yoga para ayudar a las víctimas de violencia doméstica y abuso sexual

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Las clases de yoga de la instructora Melissa Jhunja no son como cualquier otra. Cuando entras, te das cuenta que todas las colchonetas están lejos de la puerta, dejando la salida bien despejada, las luces siempre permanecen prendidas y no hay música, para evitar que la mente reviva involuntariamente recuerdos traumáticos. Esto se debe a que todas las mujeres que van a practicar yoga donde Melissa han sido víctimas de violencia doméstica o abuso sexual. 

Exhalar para inhalar

Jhunja es una trabajadora social y además profesora de yoga perteneciente al voluntariado Exhalar para Inhalar, el cual utiliza el yoga para ayudar a las sobrevivientes de violencia y abuso sexual en Nueva York, Connecticut y Los Ángeles. La mayoría de sus alumnas están intentando buscar el coraje para escapar de una relación abusiva o buscan reconstruir sus vidas y sanar el trauma.

Las posturas realizadas son similares a las que se acostumbran en yoga, pero están diseñadas estratégicamente para promoverlas a que tomen sus propias decisiones, lo cual ayuda a las víctimas a sentirse en control de su propio cuerpo y a recuperar el poder que les fue arrebatado. Con el yoga, estas personas son capaces de relajarse también gracias a la reducción de presión en la sangre y tención en los músculos. Y junto a la meditación, sus dolencias emocionales y síntomas psicológicos también son tratados para mejorar su calidad de vida.


Más allá de los beneficios emocionales, las alumnas aprenden habilidades físicas para sobrevivir a los momentos difíciles fuera del estudio y poder afrontar la vida cotidiana. Respirar es una de esas habilidades y técnicas. Mantener la calma e inhalar y exhalar las ayuda a relajar la parte del cuerpo en donde están sintiendo tensión o dolor y poder sobrevivir a los recuerdos traumáticos.

Fuente: Self

Por : Estar Bien

"Una vida llena de bienestar, es una vida sana y feliz y eso es, sin duda, una vida mucho más fácil." Somos una iniciativa de RIMAC que apuesta por esa convicción y quiere compartirla con todos los peruanos. Porque estamos convencidos que en la vorágine de la vida diaria, no hay nada más importante que bajar un poco la velocidad, aprender a escuchar al cuerpo, al corazón y a la gente que nos rodea; para encontrar ese bienestar que todos buscamos.

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