¿Deberías dejar que tu perro te lama el rostro? Tal vez no sea una buena idea

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Todos los que tenemos un mejor amigo peludo o somos amantes de los perros sabemos lo genial que es apachurrarlos contra nosotros y dejar que nos empapen a lengüetazos mientras nosotros reímos y les devolvemos los besos. Pero lo que parece ser una dulce demostración de afecto, puede terminar siendo en realidad algo peligroso. 

¿Cuál es el riesgo?

Sabemos lo que estás pensando ahorita: “¡¿Qué?! ¿Qué tiene de malo que mi perro me bese?”. Pues el problema está en que la boca de los perros (y de la mayoría de animales) es hogar de una gran cantidad de virus y bacterias. Estas bacterias a ellos no les causan daño, pues su saliva contiene proteínas únicas que los protegen, pero nosotros los humanos no contamos con las defensas necesarias para combatir o tolerar estos organismos extraños.

Algunas de estas bacterias incluyen la salmonella y otras más que pueden causar graves enfermedades gastrointestinales en humanos.

¿Entonces mi perro jamás debería lamerme?

En donde debemos tener cuidado es en el rostro, ya que es más fácil que las bacterias entren a través de la boca, nariz y ojos. Sin embargo, cuando se trata de la piel, es muy poco probable que nuestra mascota pueda contagiarnos alguna enfermedad, por lo que no existe problema alguno si tu perro te sigue lamiendo las manos u otras partes del cuerpo.

Por tu propia salud y la de tu mejor amigo, asegúrate que esté siempre al día con sus vacunas, lávate las manos regularmente con jabón y mantén alejada a tu mascota del excremento de otros animales. De esta manera sí podrás darle todo el cariño y afecto que se merece.

Fuente: NY Times

Por : Estar Bien

"Una vida llena de bienestar, es una vida sana y feliz y eso es, sin duda, una vida mucho más fácil." Somos una iniciativa de RIMAC que apuesta por esa convicción y quiere compartirla con todos los peruanos. Porque estamos convencidos que en la vorágine de la vida diaria, no hay nada más importante que bajar un poco la velocidad, aprender a escuchar al cuerpo, al corazón y a la gente que nos rodea; para encontrar ese bienestar que todos buscamos.

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