Blog Single

¿Por qué nos gusta tanto el azúcar?

Blog Single

Pasamos por un mostrador de dulces y no podemos evitar detenernos a mirar con ojos brillosos tremendas delicias que podríamos estar comiendo. Vamos a un restaurante y al final del almuerzo por ahí se oye “¿postre?” y la emoción por el dulce nos embarga, pero, ¿por qué pasa esto? ¿Por qué nos gustan tanto los postres, los dulces, el azúcar en general?

Las opiniones científicas coinciden en que lo deseamos de manera instintiva, ya que tiene un rol vital en nuestra supervivencia. Nuestro sentido del gusto ha evolucionado de tal forma, que deseamos moléculas esenciales para la vida como la sal, el azúcar y la grasa. Al ingerir dulces, la glucosa es absorbida desde los intestinos hacia el flujo sanguíneo y se distribuye a todas las células del cuerpo. 

¿Y es necesario que consumamos glucosa? 

¡Claro que sí! Es importante para el cerebro, dado que es el combustible para que nuestras millones de neuronas se abastezcan de flujo sanguíneo y puedan almacenar glucosa. Además, nuestro cerebro responde con sensaciones de placer cuando comemos algo dulce y, ¿cómo no comer algo si nos hace sentir bien?

Diferentes tipos de dulzor

· Azúcar de mesa: Tiene un dulzor prolongado, pero tarda en unirse a los receptores del sabor e iniciar las señales neuronales de placer. · Fructosa (azúcar en la fruta): Es fácilmente reconocible por nuestros receptores y es más potente, pero también desaparece muy rápido. · Sacarina (edulcorante): 300 veces más dulce que el azúcar de mesa y si tomamos una cantidad excesiva, pasará a tener un sabor amargo. · Maltosa (almidón): Tarda mucho en percibirse, pero es el dulzor que más dura. Suele estar presente en cereales y sus derivados como la cerveza.

¿Cuándo es demasiado?

Nuestro cuerpo no distingue el azúcar de la fruta, la miel, o el azúcar procesada de la caña. Todas estas se descomponen en glucosa y fructuosa y son procesadas por el hígado. Podemos comer las tres a la vez, pensando que nuestro cuerpo solo procesa como azúcar a los postres, cuando realmente todo suma. Para mantener una alimentación balanceada, esta suma de azúcares no debería aportar más del 10% de la energía que obtenemos de los alimentos al día, así sean jugos de frutas, mermelada, gaseosas o comida procesada. Si convertimos ese 10% a gramos, al día los hombres deben consumir máximo 70g y las mujeres 50g, aunque esto podría variar según la edad, talla y condiciones físicas. ¿A cuánto equivalen esos 50g? Son 13 cucharaditas de azúcar, ocho galletas de chocolate o dos latas de gaseosa.

0.9 | 23

    Comentarios