El coco: Un tesoro aún por descubrir

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El coco es una fruta tropical introducida a nuestro país desde Asia, en el siglo XVIII. Fue sembrada por dos misioneras en las cuatro esquinas de la Plaza de Armas tarapotina y, por su fácil adaptación, su cultivo se extendió por el Valle del Huallaga Central y las comunidades aledañas.

En la actualidad, el consumo de coco en nuestro país no está tan extendido como para competir con otros productos de importación más conocidos como el espárrago o el café; sin embargo, distintas iniciativas han empezado a impulsar su cultivo pues ven el gran potencial de esta fruta, tanto por sus valores nutricionales como por las distintas aplicaciones que se le han encontrado.

Para conocer más del coco peruano y de sus beneficios, hablamos con Juan Pablo Velásquez, uno de los empresarios tras la marca Thaniyay dedicada a la elaboración de pastas de coco. Lo primero que nos cuenta Juan Pablo es que la industria cocotera todavía necesita desarrollo tecnológico para cobrar fuerza. “En el Perú puedes encontrar coco nacional (fresco y seco), así como de Asia (sólo seco), que viene principalmente de Filipinas, Indonesia, India y Sri Lanka. En mi experiencia, el coco seco importado es de mejor calidad que el nacional, pero sólo porque cuentan con mejor infraestructura y tecnología para su procesamiento y secado”.

El coco nacional es prometedor, pero apenas se han empezado a explorar sus aplicaciones. Han aparecido propuestas que buscan hacer carbón a partir de la cáscara del coco y así combatir el problema de la tala indiscriminada en la amazonía para comercializar leña. Velásquez afirma que se puede aprovechar toda la planta, por lo que es un producto más que interesante para la agricultura nacional. “Se puede extraer miel de la palmera para transformarla en azúcar sin necesidad de matar la planta y con sus frutos se puede obtener de todo: agua, fibra, carbón (con la cáscara), aceite de coco y hasta manteca de coco”. De hecho, la manteca hecha con pulpa de coco es uno de los productos estrella de la marca Thaniyay por sus usos en la repostería. “En nuestro país existe una industria que se podría mejorar para dejar de importar coco asiático y utilizar el producto nacional. Hay muchísimo potencial”, concluye.

Por último, Juan Pablo nos enlistó los beneficios de consumir coco:

-  Su cultivo no demanda muchos recursos.

-  Su agua pasa por 9 meses de filtración desde las raíces de la palmera hasta el fruto. Es sumamente limpia, nutritiva y apta para el consumo humano a cualquier edad. Es rica en minerales, electrolitos, enzimas, vitaminas, fitonutrientes y bacterias probióticas.

-  Es un alimento altamente calórico, por lo que podría usarse en programas sociales.

-  Su pulpa es rica en fibra.

-  Tienen una composición de 50-60% de una variedad de ácidos grasos a los que numerosos estudios les atribuyen propiedades antimicrobianas (ácido láurico) y fungicidas (ácido caprílico).

-  El aceite de coco es estable en altas temperaturas, ideal para cocinar sin volver la grasa dañina como en el caso del aceite de soya, maíz o girasol.

-  Las grasas saturadas presentes en el aceite de coco son fácilmente metabolizadas por el organismo ya que son de cadena media.

Por : Estar Bien

"Una vida llena de bienestar, es una vida sana y feliz y eso es, sin duda, una vida mucho más fácil." Somos una iniciativa de RIMAC que apuesta por esa convicción y quiere compartirla con todos los peruanos. Porque estamos convencidos que en la vorágine de la vida diaria, no hay nada más importante que bajar un poco la velocidad, aprender a escuchar al cuerpo, al corazón y a la gente que nos rodea; para encontrar ese bienestar que todos buscamos.

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