Una mirada diferente al Parque Huascarán (Parte II)

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El cambio climático ha hecho que en muchos casos se valoren también fuentes alternativas de ingresos para las comunidades, además de la agricultura, y el turismo es un elemento fundamental. Por ello en los lugares más conocidos también podemos encontrar iniciativas valiosas de conservación.  

En la quebrada de Llanganganuco, arriba del pueblo de Yungay, llegamos a la Laguna Chinancocha. Este lugar no sólo es maravilloso por sus aguas turquesas y los  nevados que la resguardan, sino que es un ejemplo de como una comunidad se organiza para generar recursos y proteger la biodiversidad.

"Unidos Venceremos" es el nombre de un poblado que desde hace algunos años se organizó para brindar servicios en la laguna, que actualmente es uno de los príncipales destinos turísticos de Huaraz. Ellos ofrecen paseos en lancha a remo, venta de artesanías y una merienda sustanciosa. Saben que la laguna es su hogar y que por ello la tienen que cuidar, por eso se organizan para limpiar el espacio y proteger los Quinuales, árboles nativos que almacenan en agua en su corteza, muy parecida a laminas de papel.

Si estas con ánimos de ver más, anda a la laguna Orconcocha, diez minutos más en auto, y encontrarás un lugar no tan concurrido donde podrás ver muchas aves y con un poco de suerte venados salvajes que bajan a tomar agua.

Pero si quieres vivir una aventura más intensa y tener un ejemplo más claro de cómo  afecta la desglaciación debes ascender al Nevado Hualcán.  

El punto de partida es la pampa Chonguil, en la parte alta de Carhuaz. Desde allí se emprende la caminata al alba siguiendo la dirección hacia el Nevado. Dependiendo del físico puedes llegar en treshoras o en siete. Esta ruta si  es más dura que la caminata al Pastoruri y es necesario ir con alguien que conozca la zona. 

Pero a pesar de lo exigente es hermosa: se inicia por un pequeño bosque  de queñuales en la ladera del río y a la mitad del camino hay una bella laguna llamada Rajupakinan, si vas a parar en algún momento a descansar ese es el lugar.

Nunca había caminado tantas horas a tanta altura,  luego de confundirme varias veces porque el Nevado parece estar a vente metros de distancia (pero está lejísimos)  comencé a percibir otros detalles del paisaje, aromas como e chincho silvestre o huacatay,  invaden el aire y despeja un poco el cansancio. En esos momentos es cuando recurres a esa segunda reserva energética, superas la barrera del cansancio y llegar se convierte en una gran satisfacción, no sólo por la hermosa vista sino por la pequeña conquista personal: llegar a la Laguna 513.

Se puede ver desde arriba y es lo único que te separa del nevado. Su color verde azulado la hace parecer una pintura  grande. Su nombre viene del glaciar que antes la conformaba, el glaciar 513. A pesar de su belleza, esta fuente de agua esconde una amenaza enorme para el pueblo de Carhuaz. Actualmente la laguna está flanqueada en uno de los lados, por enormes bloques de hielo llamados zorax. En el año 2010 uno de estos bloques se desprendió generando una gran ola en la laguna, a consecuencia de esto se formó un aluvión  que llego hasta Carhuaz. Si uno de estos bloques se desprende nuevamente las consecuencias podrían ser catastróficas. 

Allí entendimos un poco más sobre otras consecuencias que podían generar el derretimiento de los hielos.  Pero ¿cómo pueden dormir tranquilos los Carhuazinos?   Las familias que han vivido allí por muchas generaciones no quieren dejar sus hogares. El arraigo del pueblo a su lugar  es más fuerte que la conciencia del peligro.  Así que aquí entra nuevamente la palabra adaptación. 

Ahora la laguna tiene sensores de sonido y cámaras que registran el mínimo movimiento para poner en alerta a tiempo a la población. Además hay un grán proyecto para bajarle el nivel a la laguna y poderla controlar mediante dos grandes compuertas.

Abajo en el pueblo, los  niños saben lo que pasó con sus abuelos de Yungay en el terremoto de 1970, por eso están entrenados para evacuar. En los salones de inicial  saben que si suenan dos latas fuertemente tienen que salir disparados al patio, allí se abrazan y cantan para controlar el miedo y luego  siguiendo un plano evacuan rápidamente a una zona segura de la cuidad. Ellos conocen el cambio climático, no porque se los hayan contado sino porque lo viven día a día y sufren las consecuencias.

Visitar estos lugares especiales y conocer algunos ejemplos me hace pensar en los que vivimos en la capital. Desarrollar una conciencia sobre el uso del agua es fundamental.  Allá algunos agricultores han cambiado sus sistemas de riego y están buscando otras maneras de aprovechar el agua de los nevados para sortear las sequías. Aquí el  estamos pensando en el ice bucket challenge o en el baldazo de agua para carnaval.  El agua que dejamos correr en el caño, que nos nutre y nos calma la sed viene de allí. Tenerlo presente es el primer paso.

Datos

  • Para llegar: puedes  tomar un bus por la noche, son solo ocho horas de viaje. También llegan vuelos comerciales, pero solo de una aerolínea(LCPerú). Si decides ir en avión no sueltes la  cámara porque el aterrizaje te regala una vista maravillosa del Huascarán. 
  • En Huaráz, dos lugares para comer rico que conozco son El Bistró de los Andes, y la pizzería Bruno
  • En el camino hacia Pastoruri podrás ver las puyas de raymondi. Si tienes suerte las veras florecidas y disfrutarás de una de las especies más bellas de la flora alto andina.
  • Aprovecha tu estadía en Carhuaz para comerte un helado en la plaza. Son deliciosos.
Aunque Sebastián lleva los viajes, como él mismo dice, "en el tuétano", siempre le costó viajar. Cuenta que cuando era chico, le daba miedo ir a los campamentos con el colegio y dejar la casa, aunque fuera solo por tres días, "me generaba angustia y dificultaba la partida". Hoy es un viajero empedernido y está aquí para contarnos sus historias y darnos las mejores rutas de escape.

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