Una mirada diferente al Parque Huascarán (parte I)

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La palabra cambio climático puede sonar aburrida, lejana. Quizá podemos asociarla con tener más calor de lo habitual o con algo que puede ser peligroso para generaciones futuras. Hay lugares, sin embargo, donde esto ya no sólo es una realidad sino que es una amenaza para la vida las personas. Lugares donde podemos entender un poco mas lo que esta pasando con nuestro planeta y quizá después, comprometernos un poco mas con su cuidado. Un lugar estratégico para disfrutar y vivir aventuras mientras aprendemos es el Parque Nacional Huascarán (PNH).

El PNH es un área natural protegida ubicada en el departamento de Ancash, conformado por un ecosistema rodeado por la Cordillera Blanca y que alberga 434 lagunas, 712 glaciares y 41 ríos. Esto lo convierte en una fuente de agua importantísima en todo el país y lamentablemente es uno de los espacios más afectados por el cambio climático. 

El eje de todo este recorrido es la ciudad de Huaraz, a la que se puede llegar por tierra o por avión, ambas vías son sencillas. Como en cualquier destino de altura lo mejor es tomarse las cosas con calma y descansar el primer día. Por ejemplo, un almuerzo rico con vista a la plaza en el Bistró de los Andes, y luego un paseo tranquilo por la ciudad y el mercado. Desde casi cualquier parte de Huaraz se puede ver un imponente nevado. Se trata de el Huascarán, el Apu emblemático y majestuoso que con sus casi siete mil metros de altura (6768msnm) es el punto más alto del Perú. Pero no necesitamos ser experimentados andinistas para disfrutarlo. El PNH alberga otras zonas también, y conocerlo además de regalarnos una maravillosa experiencia nos hará tomar conciencia de cómo el cambio climático nos puede afectar.

El primer espacio que vamos a visitar es el Pastoruri. Es el nevado mas accesible del parque, ya que a pesar  de que estar por encima de los 5000 msnm, unas escaleras perfectamente señalizadas te conducen hasta el lugar luego de caminar un poco más de media hora. En la década del 90, el Pastoruri era un lugar de recreación donde no solo podias tocar nieve sino esquiar, hacer snowboard y divertirte en este inmenso manto blanco donde hasta habían competencias internacionales.

Hoy el panorama es distinto: los grandes bloques de hielo se han convertido en lagunas, la superficie de nieve se ha llenado de grietas y es peligrosisimo caminar por allí, de hecho está prohibido porque podrías caer en una grieta oculta y quedar sepultado en la profundidad del nevado.  Afortunadamente la señalización es súper clara y hay guardaparques que cuidan el trayecto. A pesar que el Nevado pierde 32 metros de superficie cada año la vista sigue siendo hermosa.


Hoy la gente ya no va a esquiar al Pastoruri ,sino a entender un poco los cambios por los que está atravesando el planeta. Estar allí permite observar cómo ha evolucionado la desglaciación, que en los últimos años ha sido vertiginosa, tan es así que se puede ver una gran laguna que hace dos décadas no existía. Si te acercas a uno de los pocos bloques de hielo que quedan, podrás ver (literalmente) cómo se derrite. Por ello hace dos años se creó un recorrido para el lugar llamado "la ruta del cambio climático". 

El derretimiento de los hielos trae muchas consecuencias, pero hay dos que son las más importantes para las comunidades aledañas. La primera es la falta de abastecimiento de agua: los glaciares son el suministro principal, si ellos se acaban, muchas comunidades dependerán únicamente de la lluvia para subsistir. El segundo es que al quedar la roca pelada cargada de minerales, el agua de lluvia pasa por allí, y estas despiden una fuerte carga de metales que contaminan naturalmente el agua. Esto afecta a la agricultura y ganadería de la zona.

Muchas comunidades han tenido que adaptarse tomando diferentes medidas. Una de ellas es tratar de reducir las cabezas de ganado. Pero ¿qué tienen que ver las vacas en todo esto?  Las vacas pisan y se comen  el bofedal, que es una superficie de vegetación esponjosa que almacena el agua y la filtra naturalmente de metales y desechos que puedan contener. Cumple un rol fundamental porque al almacenar agua, va alimentando los rios por el subsuelo.

Una manera efectiva que muchas comunidades han encontrado para controlar las cabezas de ganado es el rodeo. La idea es contabilizar a las vacas, censarlas, vacunarlas y evitar que se adquieran más. Puedes ir a la quebrada de Ulta y disfrutar de la fiesta que envuelve esta actividad e incluso participar intentando enlazar a una vaca.

Continúa...

(Fotografías de Jairo Glavis, Sebastián Rubio y Shutterstock)

Aunque Sebastián lleva los viajes, como él mismo dice, "en el tuétano", siempre le costó viajar. Cuenta que cuando era chico, le daba miedo ir a los campamentos con el colegio y dejar la casa, aunque fuera solo por tres días, "me generaba angustia y dificultaba la partida". Hoy es un viajero empedernido y está aquí para contarnos sus historias y darnos las mejores rutas de escape.

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