Pamela Rodriguez: "Cuando la desconfianza nace en casa"

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La tranquilidad de los humanos en las grandes ciudades parece haber sido arrebatada de nuestras vidas.  Basta con entrar al Facebook o leer los periódicos para ver una  avalancha de noticias aterradoras: que secuestraron a una niña, que desmantelaron un auto en un barrio tranquilo, que entraron a las casas personas camufladas de funcionarios de municipalices para entrar a robar. La lista es interminable.

Seguro todos nos sentimos igual: que el mundo puede ser un lugar hostil y que fuera de la casa pasan cosas feas. Así todos nos ponemos en algún estado de alerta al atravesar nuestras puertas y esperamos que, al menos ese día, no nos toque a nosotros ser las víctimas de la inseguridad.

Pero allí no acaba la cosa. Al menos no para mí que hace dos semanas fui testigo de un robo en mi propia casa. No tuve que esperar a salir a ninguna parte; mi empleado de confianza me robó. Curioso que me haya robado alguien a quien llamaba un ser de confianza durante 8 años. 

No ha sido fácil, han sido semanas donde he sentido que mi casa, así como el hostil mundo exterior, también puede ser un lugar donde las cosas suceden.  La definición de la palabra confianza se me complicó y me ha costado volver a entenderla.   

Me encontré hace unos días con mi amiga Laura, con quien disfruto mucho la conversación. Le conté lo que había pasado y me dijo “En la vida uno tiene dos opciones. Volverse un paranoico o simplemente confiar y volver a confiar”.

Fue interesante la ruta que trazaron sus palabras, la vida me había puesto en medio de estas dos alternativas de camino y estaba confundida respecto a cual tomar. 

Pero me entregué nuevamente a confiar, pero no a confiar en los demás, sino a confiar en mi misma, a confiar en que todo lo que nos sucede es para aprender algo valioso, confiar en que voy a seleccionar mejor y más minuciosamente a las personas que trabajen a mi lado, confiar en que voy a estar más atenta a los actos que a las palabras de las personas, confiar en  que la confianza va creciendo en cuanto uno se haga responsable de las cosas y las enfrente, confiar en que no seré tan gratuitamente confiada, confiar en que puedo protegerme sin necesidad de ser paranoica, solo cautelosa y observadora.

Al buscar las definiciones de la confianza, me encontré de todo, pero ganaron las definiciones basabas en el comportamiento del resto y las expectativas a futuro.  Pero allí no encontré consuelo, sino en la confianza a mi misma para resolver las cosas, también en valorar el presente y saber que todo, así como está, es perfecto, porque aunque las malas experiencias nos pongan ansiosos o tristes, algo valioso vamos a aprender.

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