Josefa de la Puente: "Navidades de cacao"

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Nuestra Navidad peruana se basa, en gran medida, en imitaciones del hemisferio norte que no tienen nada que ver con el verano que aquí empieza: pinos, nieve, hombres barbudos con peludos abrigos rojos. Dentro de éstos hábitos invernales se encuentra la imagen de tomar chocolate caliente frente a la chimenea, lo que aquí se traduce en nuestra “chocolatada con panetón” que nos hace sudar con el calor pero que nadie se perdería. 

Este famoso chocolate es parte de la empachada navideña, que deja secuelas en los días siguientes. Nuestro hígado sufre con la combinación de chocolate, azúcar y leche, nuestra glucosa enloquece y nuestra digestión se rinde ante tanto golpe. Sin embargo, el origen del chocolate, el cacao, sí es tropical y hasta caluroso.

Los primeros árboles de cacao se han descubierto alrededor del Amazonas y el Orinoco, mas los primeros cultivadores de cacao se encuentran en México y Centroamérica. Hay evidencia que la bebida del cacao se preparaba desde 1900 a.C. y la tomaban las personas importantes o en ceremonias y rituales, es por esto que su nombre en latín, Theobroma cacao, significa “alimento de los dioses”. Habían muchas formas de espesarlo y darle diferentes sabores mucho antes de que llegaran las vacas de Europa y que se refinara el azúcar. Hoy veremos una forma de tomar un chocolate rico y sano.

El cacao tiene numerosas propiedades entre las que se encuentran su altísimo contenido de magnesio. El magnesio relaja los músculos y sistema nervioso. Por eso el cacao es ideal para dolores como los cólicos menstruales y es por esto que a las mujeres se les antoja tanto comer chocolate durante esta fase de su ciclo. Combinado con el calcio y el potasio, el magnesio es el componente principal para tener buenos huesos. 

El cacao contiene muchos antioxidantes, más que el té verde y el acaí. Además, contiene anandamida, un extraordinario neurotransmisor que nos genera placer y éxtasis. Esta sensación es parecida a la de estar enamorado, por lo que no es casual que entre novios se regalen bombones. 

El cacao ayuda a limpiar las arterias y fortalece el corazón. El sabor amargo nos estimula, su textura nos deleita y su efecto nos alegra.

Aprovecha las bondades del cacao comiendo las semillas crudas o levemente tostadas. Las puedes moler  y usarlas en batidos y preparados. Acá te damos una receta de chocolate caliente vegano, para continuar con la tradición de la chocolatada. 

Opción 1: Chocolate caliente tropical: ¡coco y cacao!

  • 1 ½ tazas de leche de coco
  • 1 pastilla de chocolate para taza sin azúcar 
  • Canela
  • Nuez moscada
  • Endulzar con stevia en gotas, miel de cabuya o panela

Preparación

La leche de coco: Abrir el coco y sacarle la “carnecita” blanca. Picar fino y licuar con agua, o con la misma agua del coco. Colar con una tela, apretando bien al exprimir. El resultado es tu leche de coco.

Diluir el chocolate en ½ taza de agua, dejar que hierva. Añadir la canela y la nuez moscada. Agregar la leche de coco, no dejar que hierva mucho. Apagar y agregar el dulce. Servir. 

Si hace mucho calor, puedes hacer esta misma versión pero fría, y tomarla al desayuno de Navidad. 

Disfruta de un delicioso chocolate, sin azúcar y sin leche, más ligero pero aprovechando todas las bondades del chocolate… y de compartir con los que quieres. 

Opción 2: ¡Chocolate con avena!

  • 2 tazas de agua
  • 1 pedazo de chocolate de taza
  • 1/4 taza de avena
  • Endulzar al gusto con stevia o miel de cabuya.

Poner a hervir el chocolate junto con la avena. Revolver bien. Licuar para que quede uniforme. La avena le dará la textura cremosa. Puedes intentarlo también con harina de kiwicha o con quinua, así tienes un chocolate festivo y nutritivo al mismo tiempo.

Trabaja de Health Coach y como asesora de nutrición acompañando a las personas a mejorar su alimentación y estilo de vida. Se especializa en embarazo, lactancia y crianza.

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